El proyecto educativo de Justo Sierra.
2-.. En cuanto a la economía política, los elementos de teneduría de libros y las nociones de topografía fueron suprimidas.
3-.El impulso a las escuelas de adultos, es decir, de los niños que han pasado ya de la edad escolar, o de los hombres que forman parte de las clases obreras, y que no han podido recibir la educación elemental primaria o no han podido completarla.
4-.Fundación de las escuelas para niños deficientes, niños que no pueden llegar al mismo tiempo de que los otros a un desarrollo suficiente para poder aprovechar de los elementos educativos.
5-.La obligatoriedad de la instrucción primaria. Quedando como encargada de su cumplimiento a la autoridad política. Sierra consideraba que la capital del país era la zona más difícil de hacer cumplir la ley, porque en ella había mayor cantidad de recursos para eludir la obligación.
La política de “pan o palo”: los cuerpos policiales rurales.
Segunda de cuatro partes: La política de «pan o palo» de Díaz
El impulso a la educación: la creación de las escuelas normales y escuelas de artes y oficios.
“Mátalos en caliente”: guerra de castas y revuelta yaqui.
Hirieron o mataron a todos, sin importar que fueran ancianos, mujeres o niños. Durante la rebelión de Lerdo de Tejada, el gobernador de Veracruz Mier y Terán, arrestó a nueve sublevados y le telegrafió a Díaz solicitando sus órdenes. » .
Ilustraciones: Dante Escalante
Sobre todo en las ceremonias y los eventos especiales, Díaz hacía gala de esa severidad de carácter. Durante las fiestas del Centenario de la Independencia, los dos mil doscientos mendigos oficiales con que contaba la ciudad no pudieron ejercer su oficio por órdenes de la policía. Proliferaban en todas las esquinas, haciendo gala de sus llagas, agitando sus muñones, mostrando a sus hijos famélicos, pidiendo la limosna a gritos o sólo gimiendo con una especie de falsete. Nada feo debía distraer la emoción del momento cuando el señor Presidente mostraba al mundo su imagen cesárea.
Su cabeza altiva, de mirada dura pero serena, a la vez como de roca y de agua bajo la luna, emergía de un uniforme sobre el cual destacaban, con las altas charreteras y los laureles bordados de oro, las cadenas, placas y cruces con que lo habían condecorado los reyes y los presidentes de casi todo el mundo. En el carruaje presidencial, tras sus cuatro caballos enjaezados con caparazones y penachos blancos, se le veía por las calles del centro de la ciudad, con su gallardo sombrero montado, agradeciendo con una mano en alto el clamor popular, las flores y los pañuelos perfumados que le lanzaban desde los balcones. No todos los días se celebra el Centenario de nuestra Independencia. El marqués de Polavieja, enviado de Alfonso XII, le devolvió a México el uniforme y la espada de Morelos, que España guardaba como un trofeo de guerra, y condecoró a Díaz con la Gran Cruz y el Collar de la Orden de Carlos III, privilegio concedido sólo a la nobleza.
El embajador de China regaló un ajuar de un gusto exquisito. Se comparó a Porfirio Díaz con Aníbal, con Bismarck, con Pedro el Grande. El 16 de septiembre se inauguró el Monumento a la Independencia y el 18 el Hemiciclo a Benito Juárez . Hubo bailes donde los hombres vestían de frac o de uniforme, y las mujeres aparecían cubiertas de alhajas y de creaciones francesas.
Federico Gamboa escribió en Mi diario
«Septiembre de 1910 ha sido para México un mes de ensueño, de rehabilitación, de esperanza y de íntimo regocijo nacional. Nadie, ni los mexicanos más castizos y amantes de su país, pudieron imaginar reconocimiento mundial tan unánime para nuestro país. El gobierno del Presidente Díaz, tan calumniado por algunos, ha mostrado su verdadero rostro. El Presidente, quien con puño firme, férrea, inquebrantable y patriótica decisión, dígase lo que se quiera de sus defectos, curó a México de sus dolencias endémicas y le dio a manos llenas la tolerancia, la honradez administrativa y la bendición suprema de la paz, así sus malquerientes opinen que ésta sólo ha sido una ‘paz orgánica’. »
Fueron tantos los invitados a Palacio, que se hizo necesario multiplicar el servicio de los ambigús calculados. « En esas estábamos Bünz y yo, él suspenso y yo encantado, como siempre que presencio la patriótica y popular manifestación de nuestro ‘grito’. Pacífica y risueña manifestación del alma mexicana, con el tañer de las campanas de Catedral, rasgueo de guitarras, cantos y gritos eufóricos, deteniéndose la gente frente a las vendimias alumbradas con ocote, en que freían y vendían los más variados alimentos y golosinas, como enchiladas y buñuelos, y se pregonaban cacahuates y frutas confitadas. Todo esto veíamos, cuando en la bocacalle de Plateros se produjo un insólito arremolinamiento de gente rijosa.
Apenas si distinguíamos que un emblema, estandarte o cuadro, oscilaba y se erguía por sobre las cabezas anónimas, cual si unos y otros se lo disputaran a viva fuerza.»De pronto, uno, dos, tres fogonazos con sus sendos truenos inconfundibles, rayaron la relativa penumbra en que las iluminaciones, ya mortecinas, iban sumiendo a la Plaza de Armas.
Sus perentorias órdenes a su secretario de Guerra no dejaban lugar a dudas
« Que le apliquen la ley fuga hoy mismo en la cárcel de San Luis Potosí al tal Francisco I. Madero, en caliente».
John Kenneth Turner, “México Bárbaro”.
Hasta ahora México bárbaro ha fracasado en su propósito. Pero, ¿fracasará al final? ¿Está el pueblo norteamericano tan esclavizado en espíritu como fisicamente lo están los mexicanos? En México, la protesta armada es la única protesta posible. En los Estados Unidos todavía existe cierto grado de libertad de prensa y de palabra. Aunque con incontables trucos y engaños los gobernantes norteamericanos consigan sustraerse a la voluntad de la mayoría, ésta todavía puede protestar; y si la protesta es suficientemente ruidosa y sostenida, aún es capaz de hacer temblar a esos gobernantes. ¡Protesten, pues, contra el crimen de la intervención! Y si fuera necesario, para que los gobernantes escuchen, lleven esa protesta hasta la amenaza de una revolución aquí; la causa lo merece.
La salud y la esperanza de vida durante el porfirismo.
El positivismo mexicano como sustento del proyecto modernizador.
El sigo XIX para México representa una época de cambios, la lucha por la independencia de la corona española, así como las intervenciones y múltiples enfrentamientos que se desarrollan en el interior del país son un problema. La búsqueda de un proyecto de nación se refleja en los diferentes ámbitos sociales; dentro de la educación se plantea un desarrollo a través de una reforma en la educación (fundamento de todo el cambio).El positivismo es una corriente que afirma ser la última y más elevada fase del conocimiento. Es la cima de una evolución que tuvo su origen en el conocimiento teológico o fabulatorio primitivo, evolucionó a una fase o estado abstracto o metafísico y llegó a la fase positiva, estado que se basa en la ciencia, que es el resultado de la coordinación de los fenómenos sujetos a la experiencia. Toma como base la inducción y la experiencia, dejando a un lado la razón pura y lo absoluto Hegel, pues para el positivismo estos dos temas son inaccesibles para el espíritu humano. En el terreno social, se interesa por la reorganización de la vida en sociedad mediante el conocimiento científico, con el cual se controlarían las fuerzas naturales. Y en el individuo es los mismo que en el social, solo cambiamos el "social", por el "individuo.
En pocas palabras, "La ciencia se construye en el conocimiento de lo positivo (los hechos, lo concreto, lo dado por la experiencia). Lo positivo a nivel práctico será lo útil, eficaz y constructivo. La sociedad es la única realidad concreta. Esta se organiza históricamente según tres categorías: orden, progreso y estado (o estadio). Todo estado social manifiesta una determinación de la sabiduría universal, tiene una forma de explicar las cosa.
Con la finalidad de ordenar esta participación social se creó ex profeso la Dirección General de la
El Consejo Superior de Salubridad del Departamento de México creado en 1841 durante la vigencia de las Siete Leyes Constitucionales de 1836 tuvo, desde sus inicios, varias importantes responsabilidades, entre las que destaca, la de vigilar el ejercicio autorizado de la medicina, la ins-pección sanitaria de lugares públicos, considerados como tales tanto las boticas como los prostíbulos y la aplicación de medidas preventivas y de emergencias en casos de calamidades naturales y de epidemias.
Referencias bibliográficas :
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- Turner, John Kenneth (1965). México Bárbaro. Costa Amic. Consultado el 7 de mayo de 2010.
- Información rescatada de: http://www.revista.unam.mx/vol.6/num3/art22/art22-1.htm (Consultado el 25 de Mayo de 2016, a las 8:00 pm)













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